Grabar un evento siempre es un rodaje sin repeticiones: el momento ocurre una sola vez y no se puede volver a grabar. Por eso elegir un videógrafo para una conferencia, un evento corporativo, una inauguración o una boda merece más atención que un rodaje de estudio, donde siempre existe la posibilidad de repetir la toma.
Grabar una conferencia con varios escenarios y ponentes, grabar una boda y grabar la fiesta de una marca exigen habilidades distintas: desde trabajar con micrófonos de solapa hasta saber pasar desapercibido en cámara. Pide ejemplos específicamente del formato que necesitas.
Un solo operador para todo el evento es un esquema arriesgado: si algo falla con el equipo técnico o el encuadre, no hay manera de repetirlo. Para eventos importantes, conviene contar con al menos dos operadores y equipo de repuesto.
Un buen videógrafo conoce el programa, el timing de los momentos clave y el plano del espacio antes del evento: dónde estará el escenario, la iluminación, dónde colocar la cámara para el mejor ángulo. Si el estudio no pregunta esto en el briefing, es mala señal.
Un video con mal sonido en discursos y ponencias es imposible de ver, por muy buena que sea la imagen. Confirma si el equipo usa micrófonos independientes para los ponentes o solo graba el audio integrado de la cámara.
Después del evento suele hacer falta un teaser corto en 24–48 horas para redes sociales, y la versión completa algo más tarde. Acuerda estos plazos antes, no después del rodaje.
Para eventos y conferencias internacionales, es importante que el videógrafo pueda trabajar en el idioma de los organizadores y asistentes, desde la planificación hasta los rótulos y subtítulos del video final.
Grabamos eventos en Barcelona de forma habitual, desde conferencias corporativas hasta celebraciones privadas, y nos encargamos de todo el proceso: desde el plano del espacio hasta el montaje final con subtítulos en el idioma que necesites. Puedes ver ejemplos en el portafolio, o hablar de la fecha y el formato dejando una solicitud.